miércoles, 24 de octubre de 2007

El no va más de la crítica literaria



POETA CANÍBAL NO SABE RIMAR

Por Diego Cevalllos

(Diario Hoy Online)


MÉXICO.- José Calva soñaba con ser un escritor y poeta famoso, quizás alcanzar en México el prestigio de su compatriota Octavio Paz. Pero su rima fallaba, al igual que su ortografía y sintaxis. Ahora toda la prensa habla de él, pero no en los suplementos literarios sino en la sección policial: mató a su novia, la desmembró y frió partes de su cuerpo en una sartén, al parecer para comerlas.


La detención de Calva, de 40 años, el 8 de octubre en un pequeño departamento de esta capital, conmocionó a los mexicanos. Al asesinato se fueron añadiendo datos sobre canibalismo y sospechas de otros crímenes, además de informaciones sobre sus esfuerzos para ser reconocido como escritor. “Hay una gran impresión, pues el ciudadano piensa que crímenes como el de Calva solo suceden en las películas. Pero lo que más impacta es que el protagonista tenía un perfil que bien podría corresponder al de nuestros vecinos”, señala el psicólogo Manuel González. Calva pertenece a una clase media venida a menos. Se dedicaba a escribir: él mismo editaba y vendía sus textos en la calle. Con lo que ganaba pagaba una renta de alrededor de $400 mensuales y, al parecer, vivía sin mayores problemas.


“En este caso veo una singularización de los problemas sociales de ciudades grandes como México”, señaló González, investigador y catedrático de Psicología Social en la Universidad Nacional Autónoma de México. “Calva -agregó- es uno entre millones que tienen problemas de integración social. No logra reconocimiento ni solidaridad de sus vecinos. Es muy probable que haya tenido una infancia difícil durante la que sufrió abusos”, agregó.


“Peregrino de la senda, sigiloso de pasos y fatuo de logros, partidario de Sabines, de Neruda, de Coelho y de un servidor, graduado en la Universidad de la vida con honores en la sangre, por ímpetu escribo libros y por reflejo los critico y los bendigo”, escribió Calva en su libro Caminando ando. La Sociedad General de Escritores de México analizó varios de los textos de Calva y concluyó que carecen de estructura y que son pobres en sintaxis, puntuación, voz narrativa y que incluso tienen faltas de ortografía. Los medios de comunicación mexicanos, especialmente los de corte amarillista, dieron amplios espacios al caso, el primero en la historia moderna de la capital mexicana en el que aflora el tabú del canibalismo.


En Tótem y Tabú, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, dijo que los homicidas, al comer a sus víctimas, intentan apropiarse de algunas de sus características. El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss también señaló que la práctica se origina en el deseo de adquirir algún poder atribuido a la otra persona. La Policía indicó que Calva reconoció haber matado a su novia Alejandra Galeana, pero que niega ser un caníbal. Según su versión, desmembró el cuerpo de la mujer y estaba a punto de cocinarlo por partes con la intención de darlo a los perros para eliminar las evidencias.


Las autoridades policiales indican que Calva podría estar vinculado a otros dos crímenes de mujeres en la capital (IPS).

1 comentario:

Armin Meiwes dijo...

Qué grande!