miércoles, 14 de diciembre de 2011

Centro de investigaciones orales y escritas (E.C.O+I)


Ahora que utilizamos el lenguaje para decir algo diferente a lo que el propio lenguaje nos cuenta, nos dice, es momento de que la poesía revele los verdaderos significados de lo que escuchamos. Acudamos a la Ecopoesía, ¿casa o morada de la poesía?, ¿ámbito vital de la misma? Las preguntas que tenemos son muchas. ¿Estaremos camuflando el lenguaje de una forma intencionada? ¿De qué lo protegemos? ¿De quién? Algunos científicos achacan este conflicto al conocido noveno round, allá por el 2067 entre la cultura y el genoma. ¿Será la poesía el alter ego de la palabra? Difícil de saber. Al parecer poseen las mismas moléculas y están codificados con los mismos códigos. ¿Será la Ecopoesía un sonido reflejado o una onda electromagnética? Los seres vivos somos seres termodinámicamente improbables (nos dijo el profesor J. Mosterín), ¿y entonces? En cualquier caso, desde aquí queremos hacer una llamada al trabajo de investigación, al minucioso estudio de lo que la realidad esconde tras el parapeto de la información. Queremos hacer un “Home Run” a los Alpes japoneses. ¿Quién es quién? Dónde el retumbo, la rimbombancia de la noticia, porqué la reverberación y el estrépito en la palabra “Agencia tributaria” o la ramificación en la recaudación del fraude fiscal (¿el fraude ya está asumido?).
Cómo pueden los mercados europeos acusar (a) las caídas, ¿quiénes son ellas?
¿En qué acústica se desplazan, en que rumor de trasmisión? ¿Y ellos? ¿Se venden tomates, hay pescadería, tienen leche de soja? Y de qué descenso nos hablan…del 2,9%, ¿será una pista roja o negra? De qué dificultad estamos hablando, de “la tendencia bajista para su apertura” (¿cuanta más gente la baje antes abrirá?).
¿Dónde se encuentra Wall Street, en Aspen Colorado?
Nos cuentan que se ha disparado una prima de riesgo, ¿estaría cargada?
¿Contra quién apuntaba?
Parece que el banco central europeo se encuentra en el centro de Europa, ¿será el cruce entre el meridiano de Greenwich y el ecuador? ¿Consiste en comprar bonos de los países periféricos respecto a ese centro? ¿Existe algún africano de nacimiento?
Como pueden observar, infinitas acepciones parecen aprovechar el flujo del universo para transitar palacios de justicia, recibir adjudicaciones, pruebas inculpatorias, tirotear en Oslo a unos cuantos, partir en piragua, divisar 113.000interrupciones anuales y realizar un trasbordo a una flota pesquera amarrada a puerto, próxima a zarpar, escalando Galicia, relevando a su tripulación en Santander, para definitivamente estallar en las costas del país vasco en forma de Guernica, resolviendo así el enigma que da masa a las partículas. Fumata negra, munición en el estómago de una salamandra.
Pero estos procesos ya están fosilizados, los pueden encontrar en alguna vasija del museo patafísico de Utrecht. Nosotros proponemos otro método.
El método que proponemos a cómodos plazos es muy sencillo. Con nuestras maravillosas pinzas de acero inoxidable, el practicante debe colocarse en frente del televisor y a medida que el presentador da rienda suelta a su ristra de vocablos impersonales arrastramos nuestras pinzas hacia la pantalla, la atravesamos, e introducimos las pinzas mágicas en su boca (es una operación muy técnica). Una vez allí, le sacamos la palabra que tiene en la punta de la lengua, por ejemplo, la palabra: “Inflación “o “democracia”. Sin mayores dilaciones y con mucho cuidado la introducimos en un recipiente de agua caliente (30 grados es la temperatura ideal) que ya tenemos preparado, la depositamos en el fondo y esperamos 1 minuto.
Aconsejamos que se pongan las gafas ultravioletas para dicha operación y utilicen guantes de un látex muy fino (0,5 es el grosor certificado).
Observarán como la palabra empezará a desteñir un color grisáceo y el agua entrará en un estado de ebullición. Es el momento clave, con el granulado que la palabra destila en su estado de descomposición podremos hacer una interpretación acertada de lo que por un lado, el propio lenguaje intentaba decirnos y por otro, lo que la palabra lleva vivido en sus últimos siglos. Es decir, un proceso altamente tóxico en el que la basura y la sangre que se han vertido sobre ella verán la luz, y a su vez nos permitirá describir con la máxima precisión el árbol genealógico de la susodicha. En casi todos los casos podrán encontrar marcas de abusos orales, huellas laríngeas, quemazones informativos, hematomas político-faciales, cicatrices cutáneas y puntos en las secciones próximas a lo anal del asunto publicitario. Hay que tener cuidado puesto que los riesgos de hemorragia son muy elevados. La rama filial de la prostitución compartida (V.I.S.O.R) y el abuso de la autoridades legales (R.A.E) siempre acrecientan el riesgo de una recaída en los días posteriores a la exploración, por lo que se recomienda que la palabra o palabras en cuestión permanezcan en el centro de poesía intensiva durante al menos una semana, de manera que la/s palabra/as puedan ser traspasadas de las pantallas o las ondas al papel en las mejores condiciones posibles. Una vez allí, sentirán que es un ser muy agradecido, es un artefacto explosivo en manos de un moquito insurrecto, de un geranio, de un alborotador. Es armamento pesado. Entonces, inicien el proceso contrario. Arrastren la palabra con una grúa pájaro hasta el centro de la galaxia y desde ahí catapúltenla hasta el banco central europeo (aquél que se encuentra en el centro del mapa geográfico). En su retumbar y en su bramar nacerán nuevos lenguajes, algunos onomatopéyicos. No se preocupen. Este es el año 0 (el del sarcófago para el calendario chino).
Lo único importante que deben recordar durante todo este complejo proceso es lo siguiente: Si en algún momento observan algún indicio por pequeño que sea de que el esperanto asoma la cabeza, sin dudarlo, activen el botón naranja que se encuentra colocado en el collar del mastín de su vecino y pónganse a cubierto.
Buena suerte.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Soluciones creativas: la máquina de hacer nada


En aras de afrontar la crisis de consumo derivada de la crisis del mercado laboral derivada de la crisis financiera derivada de la edad del pavo de la democracia, el departamento de I+D+i¬h≠1 del colectivo CASPA ha empleado los últimos meses en desarrollar una tecnología que impulse a España por encima de las superpotencias económicas. Por fin: una solución para la economía en la línea de las grandes empresas que están incluyendo a los artistas en su nómina con el propósito de que el arte sirva para algo, concretamente, para ganar dinero. Véase.

Es un orgullo para nosotros presentaros el primer prototipo de la «máquina de hacer nada» [patente pendiente de aprobación], cuyo nombre definitivo se encargará a Fernando Beltrán, poeta que ha demostrado su capacidad para que la poesía sirva para algo, concretamente, ganar dinero.




Contrariamente a lo que pueda parecer, esta máquina no genera la nada, sino que simplemente no hace nada, ni siquiera consume energía. Es, por tanto, limpia y ecológica. Afirmamos que, si todo el mundo adquiere una (el precio de venta al público es de apenas 249,49 €, en comodísimos plazos), este consumo generará unos réditos que, invertidos sabiamente, podrían llegar a generar medio millón de puestos de trabajo (la producción es harto compleja) y beneficios que, bien repartidos, aún permitirían inventar y desarrollar nuevos productos similares con que ocupar a más gente. Por si fuera poco, está íntegramente fabricada con materias primas españolas, por lo cual toda la inversión redunda en beneficios para la nación, lo mires como lo mires. Si a esto añadimos la exportación potencial, empezamos a hablar de una riqueza tal que los bonos alemanes van a parecer pocilgas con cerdos muertos al lado de las cotizaciones de la deuda española embarcada en este proyecto histórico.


Cuarenta y siete millones de españoles a doscientos cuarenta nueve euros por barba arroja una producción de once billones setecientos ventiseismil millones treinta mil euros, dinero más que suficiente para reparar el déficit del Estado, fundar un banco público de créditos justos, poner el mercado todas las viviendas vacías retenidas por los especuladores inmobiliarios y comprarle a todo el mundo una piruleta de fresa con que endulzar estos días aciagos. Esto con las ventas sólo en España.


Su lanzamiento a nivel nacional está previsto para comienzos del próximo abril, en el marco de una campaña publicitaria vastísima que hará hincapié en la solidaridad de todo el mundo: una sola compra de cada uno de nosotros solucionará todos nuestros problemas.

Comprarla es hacer patria. ¡Salva a tu patria!


El arte es la respuesta.

Lo inútil y lo útil en paradójica confrontación, por fin, abrazados por un futuro mejor.


Addenda:
Son muchas las críticas que hemos recibido durante el desarrollo de esta genial idea. Ya sabemos que no es diferente comprar esta máquina fantástica de comprar un cuadro, claro. Pero ¿quién quiere un cuadro, que no sirve para nada, pudiendo tener este extraordinario invento? Por otra parte, no podemos comprar todos el mismo cuadro, cuya producción artesanal es lenta y única, frente a las ventajas de la producción en cadena en cuanto a costes y plazos. Sin olvidar que, si compramos todos cuadros, el dinero se dispersará caóticamente entre muchos artistas que con seguridad lo gastarán en drogas o prostitutas, sin crear empleo masivo. También hay quien ha afirmado que no todo el mundo tiene capacidad económica para adquirir este producto, pero este punto de vista procede de la cerrazón intelectual: con este pequeño esfuerzo económico, las consecuencias serán tan beneficiosas para todos que aquel gasto en principio costoso resultará una minucia visto en perspectiva.


domingo, 16 de enero de 2011

Cultura de sutura

Agreden al consejero de Cultura de Murcia a la salida de su casa

El consejero de Cultura y Turismo, Pedro Alberto Cruz, fue agredido ayer por la tarde por tres personas en la puerta de su casa. Tras ser intervenido de urgencia en el Hospital General Universitario Reina Sofía de la capital murciana, el presidente del PP, Mariano Rajoy, ha condenado hoy la "intolerable agresión" que ha enmarcado en la "campaña de acoso" que cree que está sufriendo el Gobierno murciano ante la "pasividad" del Ministerio del Interior

Ep - Madrid - 16/01/2011
Los agresores golpearon al consejero en diversas partes del cuerpo con un 'puño americano' al grito de "sobrinísimo hijo de puta", por el parentesco que le une al presidente de la comunidad, Ramón Luis Valcárcel (es su sobrino político).
El consejero tiene numerosas contusiones y una herida importante en la mandíbula, por lo fue intervenido de urgencia en el Hospital Reina Sofía de Murcia.
La agresión se produce después de las semanas de protestas que comenzaron el 22 de diciembre de 2010 en Murcia, cuando se anunció la aprobación de la Ley de Medidas Extraordinarias para la sostenibilidad de las Finanzas Públicas.
El presidente del PP, Mariano Rajoy, ha condenado hoy la "intolerable agresión", que ha enmarcado en la "campaña de acoso" que cree que está sufriendo el Gobierno murciano ante la "pasividad" del Ministerio del Interior. Rajoy ha realizado esa acusación en un comunicado que ha hecho público tras conocer la agresión sufrida por Cruz.
El líder del PP ha mostrado su más enérgica condena de esa acción, que ha calificado de "intolerable" e impropia de un sistema democrático. "La agresión sufrida por Pedro Alberto Cruz es el último y más grave episodio de una campaña de acoso contra el Gobierno de Murcia que se ha venido desarrollando en los últimos días ante la pasividad del Ministerio del Interior", añade Rajoy.
La Delegación del Gobierno en Murcia ha expresado su repulsa a la grave agresión y ha informado de que el Cuerpo Nacional de Policía ha abierto de inmediato una investigación con el fin de esclarecer los hechos y de que los culpables de este intolerable acto de violencia asuman cuanto antes sus responsabilidades.
Por su parte, la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE ha condenado de forma "rotunda" la agresión, , al tiempo que ha defendido que utilizar este hecho como "arma política o de ataque al contrario" sólo daría "munición a los intolerantes".
"Este acto de cobardía debe servir para defender aún con más ahínco la necesidad de la política para construir una sociedad en la que la palabra, el diálogo y el respeto ganen la partida a la violencia y la intolerancia de unos pocos, pero que nos afecta y sobrecoge a todos", ha sostenido la dirección del PSOE, en un comunicado.
Los socialistas han trasladado así su solidaridad al agredido, a su familia y al PP. Además, la Comisión Ejecutiva Federal está "convencida" de que los cuerpos policiales identificarán a los protagonistas de esta "repugnante acción" y pasarán a disposición de la Justicia. "Es el momento de reiterar que somos los servidores públicos, representantes de las aspiraciones de los ciudadanos, los primeros que tenemos que estar unidos", han concluido.

sábado, 15 de enero de 2011

Sí al no

"En un determinado momento, frente a los acontecimientos públicos, sabemos que debemos rechazar. El rechazo es absoluto, categórico. No discute ni hace oír sus razones. En esto es silencioso y solitario, incluso cuando se afirma, como debe ser, a plena luz del día. Los hombres que rechazan y que están ligados por la fuerza del rechazo saben que aún no están juntos. El tiempo de la afirmación común les ha sido precisamente arrebatado. Lo que les queda es el irreductible rechazo, la amistad de ese No certero, inquebrantable, riguroso, que les mantiene unidos y solidarios".

Maurice Blanchot

jueves, 13 de enero de 2011

El imperio de la fuerza



«No es posible amar y ser justo más que si se conoce el imperio de la fuerza y se sabe no respetarlo». Simone Weil

Cuántos seres humanos son capaces de acceder a los valores negativos en la ecuación: Fuerza y gravedad. La clave es clara, a menor fuerza o menor peso, mayor ascensión. Significa recuperar los números negativos, esos que restan. Aquellos que se encuentran al otro lado del panel. Allí donde se debate o juega el mundo.
La vida no es el mundo. La vida insufla ligereza, es dejar de pesar. Cuanto menos atraigo o acumulo, más me acerco a lo otro. La identidad debe salir mal parada en este cálculo aproximativo. Es evidente que estrangula al ser. Lo vuelve pequeño, pesado, herrumbroso al cabo de los múltiples choques provocados y recibidos. Acercarse al lado negativo –el lugar donde uno deja de sumar y pierde definición- significa alejarse del potencial error.
El “horror vacui” es la incapacidad de reconocer la muerte en vida. La angustia es el único puente de acceso a la liberación. La angustia se manifiesta en aquél que es capaz de mirar con atención. Es imposible no mirar atrás y reconocer que alguna vez hemos llegado a apagar la luz de algún ser inocente. No lo merecía. El error es inevitable, como así lo es, utilizar el lenguaje y crear ideales con él.
La imposibilidad del ideal atrofia el presente con sus ansiadas huellas de futuro. ¿Y si todo llegase a ser materia y extensión, al más puro estilo cartesiano? Entonces habría que reconocer que el mundo, “la realidad”, marcada por el poder –como diría Agustín García Calvo- es un campo de batalla entre ideales no realizables. Por eso es de agradecer, el reconocer que todo ser humano ha dejado cadáveres por el camino. No hace falta entrar en distinciones. Algunos lo llaman pecado original. Tan sólo es eso. Hemos sido cómplices del poder, lo hemos ejercido y no hay marcha atrás. Por eso, quién ha matado lo que amaba, sólo puede regresar a sí mismo muriendo en vida. “yo soy aquel a quien amo, y el que amo es yo”, nos dice Ibn Arabi. Según esto, quien ha matado lo que amaba, ha cometido suicidio. De nada vale intentar justificar estas acciones con argumentos. La razón y la lógica viven de imágenes y conceptos. Habitan dentro de la “realidad”. El lenguaje no es la lengua. El lenguaje es un instrumento del poder, es convención y límite, es “realidad”- pertenece al imperio de la fuerza-. Lo “real” es caos. La unidad está fuera de los límites de la mente, es aquello que es. El movimiento y cambio de la “realidad” no es. Esto nos lleva a exigir al hombre cabal la no justificación del espacio moldeado y manipulado por el mismo. Le queda la acción silenciosa y compasiva de volcarse al lado negativo de la ecuación. Permanecer en reposo exige no pesar. La flotación como vía para la ascensión. Mientras la elección siga presente corremos el riesgo de volver a matar. Quien tiene miedo a estas preguntas tiene miedo a la vida. Este miedo a lo desconocido es el miedo de aquél que cree en la “realidad”. Creer en lo visible refleja ausencia de conocimiento, luego de libertad. En definitiva, es el miedo propio del ser, a si mismo. Pero uno no puede tener miedo a ser lo que es, luego habrá que desconfiar de la “realidad” como espacio de realización. Dejar de tener miedo requiere acceder al lado negativo. Reconocer el error y no derrumbarse, aún sabiendo que tras él, un hombre justo debe atravesar la muerte, es signo de luz y valor. La única justicia consistente es aceptar el dolor, reconocerlo humano y divino en su misma medida. La voluntad de ser, de ser menos, es un arma poderosa que lleva a la gracia. No se debe confundir con la voluntad general (gregaria del poder). Nada que habite el mundo exterior (fenómenos, cosas/personas) puede ser objetivo de la voluntad, porque allí gobierna un orden mayor al deseo. Lo contrario es contribuir de nuevo a la destrucción del origen desde el imperio de la fuerza/gravedad. Acelerar las fuerzas centrífugas (ficticias) provocando la hipnosis del mundo, obstaculizando la labor del pneuma creador. El poder, seduce, juega, altera, transforma, idealiza, pero nunca se aquieta. Esa no es su esencia.
Quien muere o ha muerto sin excusas, de forma honrosa y sincera, no debe pedir perdón. El perdón no se pide, se gana a través del uno mismo, desde la unidad. La justicia es una fuerza kármica, un soliloquio de la conciencia. La ilusión del mundo propone infinitos atajos, trampas, trucos, lenguajes, ideas, actividades disuasorias, placeres, estructuras, horizontes etc… nada existe. El amor tampoco puede existir en este contexto. Sólo puede existir lo que jamás vino a la existencia. La realidad genera existencia a través de medios inexistentes: esa es la clave. Existir y existencia. El amor es origen y esencia, por lo que no se construye o fabrica, ni se le puede dar existencia. Existir es amor. La pregunta es ¿cuántas personas quedan en esta “realidad”, lo suficientemente varadas, como para empezar a vivir? Ahora que está tan en boca de todos, ¿cuántos darían su vida por empezar a vivir? No es cuestión de fe. Es cuestión de vida o muerte. ¿Quién quiere conocer el “quién soy yo”? Si esta pregunta no les interesa, a mí tampoco me pueden importar las restantes.
No hay excusas. Llega quien quiere.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Hotty-minded skulls

Una vez vi a un joven de la Iglesia de Irlanda, un empleado de banca del oeste de Irlanda, sumido en un trance parecido. No tengo duda alguna de que también él estaba bastante convencido de que la manzana de Eva era la manzana de una verdulería, y sin embargo vio el árbol y oyó a las almas suspirando por sus ramas, y vio manzanas con rostro humano, y aplicando el oído a una manzana oyó un sonido parecido al de una riña de huéspedes.



The first board spake and said:

"Is it best eating flesh or bread?"



The only reason for mentioning the ceremony is, that I scarcely ever in my life saw any phenomena so ridiculous as the meekness and gravity of those three young men whilst being "led to the altar".


So the wench sayth as so we marcheth, not even for those of springless meanroam butever into the sunbeam of glowth there she lays. And as for a pauper it would perwill thy hightity, thus mine hort apprices Rome.



lunes, 6 de diciembre de 2010

UN ÁTOMO UN ATTIMO UN MOMENTO

No he estado soñando, soy insomne; los somos los seres tan extraños.





Véngase conmigo
No duerma
Despierte

Reseñas sin libro I

habida cuenta de la cantidad de libros que se publican en España; del desinterés de la crítica y hacia la crítica; del desinterés en general; de la paradójica ausencia, cercana a la negación, de la lectura del gran público u horda populacha; de otros motivos que ahora mismo se me escapan: considero importante dar comienzo a esta serie, intitulada "Reseñas sin libro", que recogerá interesantes recensiones de obras literarias, sin indicar en ningún caso de qué obra se trata, ni quién es su autor, ni quién realiza la crítica. amén.


De vez en cuando, es bueno que un poeta, que no tema el aire rarificado de las cimas, se atreva a elevarse por encima de lo vulgar para que, en un soplo épico, exalte nuestro hoy. Porque, no nos equivoquemos: esos valientes jóvenes que, en lo peor de la guerra, han intentado todo (en vano, ¡lástima!) para evitar el infierno argelino a un joven militar que pedía misericordia, son los verdaderos sucesores de Ayax y de Aquiles, de Hércules y de Telémaco, de los Argonautas, de los Tres Mosqueteros,e incluso del Capitán Nemo, de Saint–Exupéry, de Teilhard de Chardin... En cuanto a los lectores a quienes las virtudes de la epopeya dejen insensibles, encontrarán en este librito suficientes digresiones y paréntesis para obtener en ellas su placer, y en particular una receta de arroz con aceitunas que debería satisfacer a los más difíciles.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Eyjafallaökull II: la derrota de lo real

Hay poco que decir.

Todo el asunto es de una sordidez espeluznante.

Hace casi cinco meses reprodujimos aquí la atribución y desvelamiento del asunto del volcán islandés por parte del colectivo Ökull. Y ya en el primer párrafo sospechábamos que esto iba a ocurrir. Era previsible entonces, es evidente ahora.

Hemos asistido al eficaz silenciamiento de este hecho artístico, no por ello menos incontestable. Las autoridades de lo real, tras dejar que la inercia informativa continuara repitiendo las falsas noticias que el colectivo había pergeñado durante unas semanas (las mismas que el propio colectivo anticipó), han sabido aprovechar la débil memoria del consumidor de información masiva a favor de sus intereses.

No podía ser de otra forma. Una vez expuesto visceralmente el rastrero funcionamiento de los medios de comunicación, a sus estructuras de poder, que son también las de política y finanzas, sólo les han dejado dos opciones: negación u ocultación.

La negación habría sido un éxito para el colectivo, el tácito reconocimiento de su maniobra artístico-política. Así que optaron por la ocultación. Por supuesto, no cometieron el error de acabar con la performance mediática de forma tajante, lo cual habría despertado sospechas inmediatamente. Si no que sometieron al fenómeno a un progresivo cierre de flujo, por el cual el volcán fue paulatinamente desapareciendo de todas las mesas informativas hasta ser erradicado por completo, incluso de los archivos. El efecto es evidente y el volcán ya parece no haber existido jamás.

Los aviones volvieron a volar de inmediato, los islandeses recuperaron después un aire límpido y nuevo, casi recién plantado.

No obstante, la ocultación no supone sólo el éxito, sino el mayúsculo triunfo de Ökull. Si se trataba de meter la mano en el pozo del poder informativo para extraer el cieno y arrojarlo a la cara de los consumidores, la ocultación y el olvido no hacen más que revelar la necesidad de su acción.
Ahora, bien oculta y tapada por la nueva agenda de desastres y crisis, no es más que un montón de residuos radiactivos, desactivados a tiempo, antes de convertirse en el chernóbil que se llevara por delante los instrumentos capitalistas de control mental.

Pero, como tales residuos, seguirán ejerciendo su maligna influencia a través de la tierra y el tiempo. La duda que han sembrado es de tal calibre entre los que supimos de la verdadera naturaleza del volcán en tanto intoxicación informativa que no cabe ahora más que la megaduda hipercartesiana. Todo ha cambiado. La crisis, la guerra, el Papa. ¿Existen? Obama, la muerte de Hitler, yo mismo. ¿Son, están, pueden acaso ser verdaderamente nombrados? No se extrañen incluso si este ralo folículo resulta extirpado y no vuelve a crecer en estos cueros.

Dése usted cuenta: la mera existencia de las palabras que ahora está leyendo le hablan de su propia incapacidad para comprobar qué versión es cierta. Le revelan que opta usted siempre por la hipótesis probable, necesaria para sostener el mundo en el que cree. Pero que carece de la potencia cognitiva y, por supuesto, de los medios de información adecuados para hacerse con una idea real (porque ninguna idea es real) del mundo (que tampoco). Así que todo lo que sabe usted es una cuestión de fe, siquiera levemente empírica en el plano de lo que tiene más próximo.

Hemos de concluir, pues, que:

Cierre los ojos.

Extienda la mano sobre la mesa.

Perciba su tacto.

Créase eso.

Acaba de nacer.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Co He Ren Cia

Santiago Sierra rechaza el Premio Nacional de Artes Plásticas:

martes, 14 de septiembre de 2010

MEGA HIT

Hola.
Les recomiendo un grupo llamado Moviendo el rabo el aire.
Su hit se titula "Me persigue un queso Feta".
La estrofa canta así:
Me persigue un queso Feta
Me persigue un queso Feta
Me persigue un queso Feta y no sé que haré
Correr como un poseso
Poseerlo yo a él
O me voy al manicomio
O me lo puedo comer
¡ME LO PUEDO COMEEEER!

Gracias por su amable comprensión.
Descubrí al citado grupo y a su éxito en un texto apócrifo de la literatura universal, éste:

sábado, 21 de agosto de 2010

La poesía es un punto

Maravillosa descripción apocalíptica del futuro que nos espera como protojugadores permanentes y ectópicos. ¡Hagan juego!
El video es largo; pero les aseguro que merece la pena.



Nota al pie: "Hagan juego" es, por cierto, el título de la edición de este año de La Noche en Blanco.
http://lanocheenblanco.esmadrid.com/

También están los que no juegan: http://dinoalanocheenblanco.wordpress.com/

Según ellos,
Un año más, el Ayuntamiento de Madrid apuesta por La Noche en Blanco, un acto celebratorio-espectacular de indudable rentabilidad política en términos de atención mediática y construcción de imagen de marca de la ciudad.
Somos muchos, sin embargo, los que pensamos que La Noche en Blanco no es más que otro rito reglado por la lógica del consumo, que instrumentaliza al público y a lo público, difundiendo un pésimo concepto de lo artístico y promoviendo un consumo compulsivo de la cultura. Un simulacro de identidad colectiva para su venta en el mercado doméstico e internacional.
En este punto, desde la plataforma Di no a La Noche en Blanco, nos situamos explícitamente en oposición a este evento y te pedimos, si compartes esta opinión, tu resistencia y negación activa ante esta nueva instrumentalización de la cultura. 
Maravillosa ocasión para referirnos a los afluentes contradictorios de la política cultural. Pero hoy no apetece meterse en el barullo. Hoy es sábado, damas y caballeros. Desde los tiempos de Debord

es sábado.

domingo, 1 de agosto de 2010

cosas que nunca debe hacer un poeta (I)

Un poeta nunca debe chistar en un recital.

Debe esperar y confiar en que sus versos hagan el silencio, y si no se hace silencio suficiente, en que los que le escuchan se rebelarán contra el ruido.

Cada vez que un poeta hace sshhh mientras recita, en alguna parte del mundo muere un poema.

viernes, 4 de junio de 2010

el necesario y sabio josé a. de ory vs.la infausta y fútil industria cultural

"Voy últimamente menos que antes a todas esas cosas que después suelo, o solía, contarles en estas cartas no solicitadas: motivos que saben quienes me conocen me tienen temporalmente alejado de escenarios, auditorios y museos y tengo que conformarme con el consuelo de leer crónicas de lo que habría querido ver y no he podido. O de lo que habría podido ver y no he querido porque he preferido en cambio quedarme en casa.
Cosa difícil ahora, por cierto, ésa de las crónicas de espectáculos: casi no quedan en los periódicos españoles y ya no es previsible como antes que conciertos o estrenos de teatro, ópera o danza vayan a contar con su inapelable crónica a los dos días. No sé qué es primero, si el huevo o la gallina, si ya no hay casi reseñistas porque no les dan espacio los periódicos o si ha decaído el oficio por falta de buenos profesionales. Una cosa u otra, va siendo al cabo más difícil leer a alguien con criterio contando algo que ha sucedido y él ha visto. Con criterio, por ejemplo, como cuando Roger Salas escribe de danza en El País.
Dos de sus últimas reseñas han sido sendos vapuleos, a un esperpento (no en el sentido valluno) en el Price -otro esperpento algo anterior en ese local, con forma de supuestos combates de lucha libre, sí me tocó todavía padecerlo- y a Genre Oblique, de la Compagnie Toujours après minuit en el marco de nuestro primaveral Festival de Otoño. Al que precisamente termina ese segundo vapuleo dando un último mandoble:
Tal es el calibre del fasto que surgen varias preguntas que hay que hacerse de una vez por todas: ¿Quién engaña a quién? ¿Quién se lucra del desconcierto de esta gestión? Como no hay casi público justiciero ¿ante quién rendir cuentas, a quién se enfrentan programadores, representantes y otros intermediarios? ¿Hay un responsable además de unos listillos? Mientras la escena de danza española languidece, se fagocita a sí misma, se mira el ombligo o nada contracorriente en su demagogia, el Festival de Otoño se encarga de enfangar aún más tan sombrío panorama.
He ahí, negro sobre blanco, el gran problema de la gestión cultural, al menos en España, que es lo que conozco (sobre todo): no hay casi público justiciero ante quién rendir cuentas. La cultura no tiene ventanilla ni agraviados, no toca el sueldo a la opinión pública, no mejora el tráfico o lo empeora, no afecta a la sanidad ni enseña idiomas a los niños. Nadie va a salir a quejarse si está mal gestionada, el dinero público se gasta de una manera u otra, se construyen equipamientos desmesurados e innecesarios o se gastan millones en conceptos vacíos que utilizan la cultura como excusa.
La gente de la cultura no se pone en huelga y deja de escribir o de cantar o publicar o actuar o montar sus escenografías, o de asistir o leer, si la gestión pública no es la adecuada. Y con “gente de la cultura” me refiero, aunque hoy ya nos parezca mentira, a los dos únicos sectores que realmente importan, esos sin quienes el arte y la cultura no existirían, los creadores y el público, quienes sienten la pulsión de crear y quienes necesitan del arte para vivir, y no a esa ingente cantidad de programadores, representantes y otros intermediarios, como resume Roger Salas, que se interponen: gestores culturales, fundaciones y sus patronatos, sociedades estatales y sus funcionarios, equipamientos variados y sus directivos, consejeros de cultura autonómicos y consejeros culturales de embajadas, tenientes de alcalde con mando en plaza y otros mediadores de amplia gama, por no hablar de inventores y promotores de teorías de cultura y desarrollo y otras construcciones conceptualistas para las que la cultura, en vez de un intangible que vale por sí mismo y no necesita otra justificación que la necesidad de crear y transmitir,  es más bien un medio para algo, una excusa, un instrumento para otros intereses. Toda una variada panoplia, en fin, de gente cuyo contacto con la cultura es que trabajan en torno sin recordar a menudo que sin quienes necesitan crear y quienes necesitan de esa creación ni habría nada a qué poder llamar cultura ni haría falta tanta gestión e intermediación. No vaya a resultar ahora que, como le oí una vez a cierto alto cargo cultural, lo que hay que fomentar es la gestión para que de ahí surja después la creación.
Y no, ni unos, creadores, ni otros, audiencias, son un público justiciero que pida cuentas. Por no ser, los creadores no son siquiera un colectivo unívoco con intereses similares, una “circunscripción única” con intereses comunes en defensa de los cuales vayan a manifestarse o demandar al Estado como los controladores aéreos o los funcionarios: poco tienen que ver los músicos con la gente del cine, los artistas de la escena con los literatos, los artistas plásticos con los fagotistas o un cantaor flamenco con un creador de performance… Cultura no es más que un término genérico que agrupa muchas disciplinas diferentes y mete en un mismo saco, por esa tendencia humana a categorizar, sensibilidades y formas muy diversas de relacionarse con la estética, el conocimiento y la experiencia creadora. En la cultura no hay un “sector”, como se dice ahora, atento como pasa en casi todos los demás ámbitos de la cosa pública al modo en que se gestionan sus asuntos, en qué se gastan los dineros, qué criterios se aplican y qué conceptos se manejan y cuáles son los resultados.
Si el dinero del deporte -un poné, como dicen en mi tierra gaditana- se gastara sin orden ni concierto y al poco tiempo España dejara de ganar medallas olímpicas o Mundiales, nuestros motoristas o automovilistas de ganar premios o nuestros tenistas campeonatos no hay duda de que la opinión pública clamaría y reclamaría, se pedirían cuentas y aquí sería Troya y rodarían cabezas. Y si el dinero destinado -otro poné- a fomentar la exportación o la inversión en el exterior se malgastara en saraos sin consecuencia habría un público justiciero de empresas y cámaras de comercio que se darían cuenta, exhibirían números e índices de cobertura y expondrían a cuanto emperador desnudo hiciera falta. Y no digamos si fuera en sanidad o infraestructuras donde tuviéramos que decir, Niño, los experimentos con gaseosa, como Eugenio d´Ors al pobre camarero que quería probar su nuevo invento para abrir botellas de champán, a quienes vinieran con sesudas construcciones conceptuales y grandes inventos del TBO en vez de estar a lo que hay que estar.
Pero en eso que llamamos cultura no es sólo que no haya público justiciero sino que no hay tampoco cómo medir rendimientos y evaluar resultados. Excepto si es por cifras y estadísticas, cuántas personas han visitado una exposición, listas de libros más vendidos, cuántas noches se ha llenado un auditorio. Pero esa forma de evaluar la cultura es más parte del problema que de la solución: no es nunca con cifras como se mide el valor de un hecho cultural. Cómo si no evaluar, se me ocurren a bote pronto, el éxito de una pieza de Rodrigo García o La Ribot, el valor de una novela de Vila-Matas comparada con una de Pérez Reverte, la importancia de una nueva composición de Mauricio Sotelo o Jesús Rueda o la aportación no taquillera de una película de Erice o de Guerín.
En la cultura no hay -afortunadamente, insisto- índices económicos, balanzas de pagos, listas de resultados, medalleros olímpicos ni campeonatos que se ganan o se pierden. No hay datos objetivos y contrastables ni varas de medir que definan si las cosas se están haciendo bien o mal más allá de la propia percepción de los interesados. Pero incluso esa percepción de creadores y público es difícil de concretar. ¿Cómo identificar qué se ha hecho mal cuando parece que algo no funciona? ¿Cómo saber qué pasa, quién lo ha hecho mal, por qué? ¿Cómo, además, exponerlo, demostrarlo, plantear alternativas?
Lo normal, por supuesto, es que las cosas se hagan bien y los gestores culturales, en toda su variopinta y creciente gama, logren sus dos principales cometidos: fomentar que la creación suceda y conectar a los creadores con su público. A cuántos excelentes Festivales de Otoño, por ejemplo, he acudido yo durante años otoño tras otoño. Pero a lo que yo creo que se refiere Roger Salas, y a lo que yo desde luego me refiero, es a qué pasa cuando no se hacen tan bien o cuando se hacen bien a medias. ¿Quién es entonces responsable? ¿A quién se puede en ese caso pedir cuentas? ¿Cómo exigir resultados si no hay manera de medirlos? Como pregunta Roger Sala, ¿a quién se enfrentan programadores, representantes y otros intermediarios? ¿Ante quién responde toda esa gente que revolotea en torno a la gestión cultural?
Es más, ¿quién los escoge? ¿Con qué criterios? ¿Sería aceptable que se nombrara para dirigir la Federación Española de Fútbol, o de Tenis, a alguien sin ninguna experiencia en el ámbito del deporte y que no tuviera nada que ver con el sector? ¿O para dirigir el ICEX, las obras municipales, la construcción de un puente o un hospital a algún personaje sin la formación ni la experiencia comercial, ingenieril o que sea pertinente en cada caso? ¿Por qué entonces sí es aceptable en cultura nombrar a gente sin ninguna conexión previa con los temas de que va a encargarse, a veces ni siquiera con la sensibilidad adecuada? No sé es si porque las dotes culturales, la cultura, se nos suponen a todos, como el valor, o porque en realidad no importa. No importa y no cabe hacerlo mal, porque como no hay público justiciero, circunscripción electoral, medalleros olímpicos ni cuentas de resultados, qué más da y ancha es Castilla (y el resto de comunidades autónomas y entes administrativos de diverso tipo, que a la cultura se apuntan todos: ¿no había hasta un Pabellón de Murcia -¡Murcia!- en la última Bienal de Venecia?)
Si el Festival de Otoño cambia de fecha o es malo, o bueno, ¿quién va a venir a decir algo? Si se gastan cientos de miles de euros en enjundiosísismos, carísimos e innumerables congresos y seminarios que son siempre el mismo congreso y el mismo seminario con distinto nombre pero la misma gente, los mismos cuatro gatos en sitios siempre diferentes y siempre fascinantes, ¿quién se da cuenta de que detrás de títulos grandilocuentes, conceptos muy kosher y de muy buen rollo y discursos aparentemente atractivos frente a la que no resulta políticamente correcto argumentar no hay a menudo mucho más que intereses particulares, palabrería y, sobre todo, mucho humo disfrazado de sustanciosa doctrina? Si el equipamiento construido en mi ciudad o mi comunidad autónoma en realidad no sirve para nada y  se queda en mero contenedor sin programa o contenido a mayor gloria a menudo de un político de turno, ¿quién va a salir a pedir cuentas o sacarle a alguien los colores?
Si nuestros artistas visuales se preguntan por qué a pesar del trabajo de tanta gente y de tanto dinero gastado en promoción y difusión internacional de nuestro arte son sin embargo tan poco reconocidos en el medio internacional y resulta que -otro poné- no aparece ni uno solo entre los 100 artistas vivos más relevantes que seleccionó hace unos años (2005) la revista alemana Capital  o apenas uno, que además vive en México, en el libro 100 Contemporary Artists de Taschen, ¿quién se atreverá a darles respuesta? Algo que, por cierto, no pasa con los autores literarios: en cualquier mesa de buena librería europea abundan las traducciones de nuestros autores. ¿No será porque la literatura sí es un sector que se maneja con criterios económicos –los de las editoriales- y no por instituciones públicas movidas por intereses y motivaciones no medibles ni contrastables y que en realidad no responden ante nadie?
Insisto: la cultura no debe medirse con índices ni raseros más allá de su calidad y su valor. Nunca podrán las estadísticas evaluar la emoción de ver danza, leer un poema, escuchar música, mirar un cuadro o pasear por Ronchamp.  Pero la gestión es otra cosa: a programadores, representantes y otros intermediarios sí deberíamos encontrar cómo evaluarlos y medirlos y juzgarlos. Si no, seguirá Castilla (y España entera) siendo ancha para que hagan de su capa un sayo sin que nadie diga aquí esta boca es mía."

J.

sábado, 29 de mayo de 2010

EL POETA de Lavapiés NO EXISTE




Abordemos geografías.

El poeta de Lavapiés no existe. Es un vehículo de transmisión, un túnel de viento, o en su defecto, un proxeneta de la post cultura. Su desmedido amor propio, sus tóxicas interpretaciones del medio, sus ensoñaciones pueriles, sus postales de viaje, son alto voltaje. Un claro riesgo para la vida.

Adultera la realidad porque el juego así lo exige y devuelve sombras de aquello que él mismo desconoce.

La imaginación es un arma descargada. Se llevó al extremo y ha quedado dañada en su múltiple reiteración de lo desértico. El poeta que debe su poesía a la imaginación, es decir, a la meteorología del azar, a la lluvia de diamantes, ha cavado su propia tumba. No conoce el lecho de los tiempos y así lo atestigua.

Aquí,la poesía ya no existe. Es tan solo el delirio individual de un boxeador sonado, lo que queda. La guerra se centra en otro territorio. La acción no es la manipulación de la ética histórica. Es la interrupción de la irrealidad. Las cartas se deben jugar boca arriba.

Como dice el gran Colli, el amor a la sabiduría de Platón es el amor a un reino perdido. El anhelo de regresar al lugar de los verdaderos sabios. Sólo un hombre arrojadizo puede alcanzar el estado de sospecha.

El rehén de la palabra, el caballero encarcelado, asume sus crímenes… debe condenar firmemente la poesía. No es momento de exaltar la belleza de los grises. La apuesta es otra.

El otro poeta, es el hombre que reniega de la modernidad. El explorador de ruinas. La acción es la intencionalidad del acto, pero eso no justifica el expolio de la palabra divina. El mundo como voluntad y deseo es la cartografía de conceptos vacíos a la que debemos escapar. El poeta ya no viene a desorganizar papeles, ni a quemar certificados de defunción, se encuentra cómodo en su isla. Exiliado de toda grandeza, se exime de responsabilidades. Acude maquillado a los grandes banquetes y ejecuta el falso asombro ante la sangre vertida por sus versos. Sangra la humanidad, pero él no se reconoce. Es un hombre ajeno a su pólvora, a las causas. No le valen sus propias imágenes para retratarse como el prófugo que es. Se acomoda en la esquina del bar y pide otro licor entre aspavientos. Pobre poeta, la gloria no le reconoce. Un ser deleznable acondicionado al gran teatro. Ni calor ni miedo. Un hombre radiactivo que viene a narrar como le golpea el mono de la heroicidad y confirma con palabras vacuas su falsa intencionalidad. ¡No!

El filósofo llega herido de muerte, pero no lo va a consentir. Reclama espacio para el duelo y no le importa morir. Ya no podemos creer en aquello que fabulan nuestros sentidos. La híper realidad reclama su turno, pero el poeta esquirol bendice la noche con aires afrancesados. Habrá que decapitarlo por dos razones: Es un heredero ciego del saber y no piensa arriesgar su leyenda.

El poeta es peor que cualquier otra clase de hombre, puesto que exige su ingreso en el Olimpo, pero no va a luchar por sus semejantes. No quiere conocer. Sólo aspira a mirar cuando su reputación esta en jaque. Se instala en lo alto del mirador y exige a la naturaleza que le reconozca como su amo. Pero aquél que no se hace grandes preguntas no puede hablar de la libélula. Es una ofensa grave.

Ese poeta excéntrico no quiere reconocer que sus versos extraen petróleo en alud y manchan el alma del campesino. Es inaceptable como ese mar de latitudes indescifrables erosiona el simple caminar del hombre huérfano de luz. Del hombre que reconoce su avería, que clama piedad, y asume que la brújula de la historia yace en el fondo del océano. El poeta le arrastra con falsos cantos e ilusiones pasajeras y lo vuelve mezquino.

El filósofo ha reconocido la tiranía de lo impostado, y como máscara de mascaras, aún tiene un compromiso con la verdad. No es momento para el cuento, ni para la novela erótica. El ensayo y el teatro deben clavar las picas de la inmortalidad. Debemos arrasar con lo finito y la falsa exaltación del talento. Lo divino es la muerte bien llevada.

Si la dignidad aún siguiese viva, le diría al poeta: “tú no me conoces”. Nos separan miles de galaxias. El poeta se enfrentaría de esa manera al horror que lleva esquivando siglos. Él, la propia encarnación de la enfermedad, pediría la extremaunción ante su espejo.

El filósofo viene a destruir desde la acción más noble su propio yo. Nada queda de la comunidad. Nada queda, que le pertenezca. De ahí su rabia y su grandeza. Hasta el más herrumbroso de los filósofos, mendiga la luz.

¿Qué hay del ciego poeta, hombre de altos vuelos, que teme dormir en las aceras?

martes, 11 de mayo de 2010

Eyjafjallajökull: reseña de arte

De momento sigue pasando desapercibido el comunicado a través del cual el colectivo islandés Ökull se ha atribuido ante el pasmo general el turbio asunto del volcán y su nube de humo. Es posible que la intervención depare aún una sorpresa si, como parece, pretende silenciarse el asunto o desacreditar la autoría del grupo artístico.

Es, que sepamos, el mayor logro de intoxicación informativa (que se haya hecho público) de la historia y han bastado dos años de preparación en los que el grupo, compuesto por trece científicos y artistas, ha trabajado en la manera de intervenir mediáticamente a escala global en la realidad financiera, política y personal de un número ingente de personas.

Durante ese tiempo generaron todos los
vídeos e informes que ahora van desgranando los informativos (las imágenes del volcán son manipulaciones de la anterior erupción) y afirman tener material para probar y mostrar la evolución de la supuesta nube volcánica durante tres meses más. El comunicado, que fue enviado anoche a las redacciones de cinco revistas digitales de arte y los diarios islandeses, viene acompañado de un dossier completo con la argumentación teórica y el desarrollo de la obra.

Sin embargo, el éxito es tal que a pesar de la atribución (que vuela por la red), la noticia es todavía la del cierre de aeropuertos y el crecimiento de la nube. Se espera una respuesta inmediata de las compañías aéreas para exigir la apertura total de las rutas de vuelo.

Pero por el momento continúa el silencio informativo, incluso a pesar de que Andra Omarbetade Upplagan, portavoz del colectivo, ya había expresado en su obra
Lifvet Pa Island, Under Sagotiden (La vida de la isla bajo una verdad nueva) la necesidad de inculcar en toda población civil una desconfianza radical hacia la comunicación de masas.

Sería demasiado ambicioso el tratar de condensar aquí las teorías de Omarbetade, baste decir que continúa la línea deconstruccionista de Derrida y replantea la necesidad cognitiva de la oralidad y los niveles intolerables de ruido que se producen en los mensajes cuando no son transmitidos desde una experiencia única y personal. Quizá ayude a ilustrar esta idea su poema "
Ordalisti".

Entre los objetivos secundarios de esta acción el colectivo enumera “la exposición del falsario bucle informativo mediante el cual los ciudadanos resultan sometidos a los intereses financieros así como del carácter virtual de la realidad en la que vivimos”.

Las respuestas se han sucedido velozmente y hay quien ya afirma que la acción del colectivo Ökull está fuera de tono ya que el momento de intervenir grandes espacios quedó atrás hace cinco o diez años. Algunos incluso se atreven a sugerir que el contexto de crisis financiera global no era el más adecuado para una maniobra como ésta (ha llegado a calificarse de acción terrorista, parece ser que el colectivo alberga un grupúsculo violento).

La acción tampoco ha entusiasmado a algunos ecologistas que han acusado a Ökull de servir en realidad a intereses políticos y de estar interponiendo una “pantalla de humo” [sic] para distraer de los problemas reales. La misma Greenpeace ha emitido un comunicado condenando la acción por “generar falsa alarma y banalizar los problemas ecológicos de la globalización”.

No puedo estar más en contra de quienes no advierten en esta macroinstalación la ocupación significativa de un espacio difuso, transnacional e ilimitado, cuya naturaleza virtual, no física, sino ocupación imaginaria y colectiva ha repercutido profundamente en la economía y la política, además de en miles de personas individualmente. Es tan grande lo que ha hecho Ökull, tan ambicioso, que a partir de ahora sólo podremos llamar intervención artística a las obras que, como Eyjafjallajökull, modifiquen realmente la vida de muchos de sus involuntarios espectadores en un contexto mucho más amplio que el puramente emocional, por ejemplo, impidiéndoles viajar además de desasosegarles, angustiarles, y apenarles hasta la resignación; pero, como Eyjafjallajökull, también procurando una nueva admiración ante la fuerzas naturales y el desplazamiento de la posición humana de superioridad frente a las contingencias meteorológicas que pueden de un plumazo acabar con el aparentemente sólido progreso tecnológico.

Una cosa queda clara en lo que respecta a la estética y es la evidente potencia de la imaginación ya no para transformar, ni siquiera pervertir la realidad, sino para crearla.

Hemos de concluir, pues, que:

Todo sueño es real.

Por Tanto.

Cumplir un sueño es la voz pasiva de haberlo soñado.

Y Que.

Todo deseo es un acto poético.

martes, 20 de abril de 2010

NON NOBIS

Es difícil para mí, que aún siendo dos no alcanzo tanta sapiencia como ustedes, hablar de poesía.
La Madre Nuestra, tan en los cielos como en la Tierra, me quiso de esta forma y manera (mirar foto).
Mi otra madre llanamente no me quiso, ni tampoco hizo falta... pues aquí estoy.
El caso es, señores poetas, que ustedes más que nadie necesitan de los monstruos como yo.
Oh, sí que lo soy.
Miren otra vez mi foto.
Soy dos.
Uno es feo y el otro terrible.
El terrible es tímido y veloz.
Tiene también otras virtudes muy satisfactorias que prefiero callar.
El feo es maligno.
Todo un hombre.
El caso es, señores poetas, que ustedes más que nadie necesitan de los monstruos como yo, que sin embargo y aún siendo dos no alcanzo tanta sapiencia como ustedes.
¡Qué paradoja!
La vida lo es.
A punto están de decírselo los científicos de este pequeño mundo.
Por pequeño y paradójico este pequeño mundo es bonito.
¡Si ustedes le oyeran!
El mundo, digo, oír a este pequeño mundo; no a sus pobladores incluidos ustedes, señores poetas.
Ustedes no son en general bonitos.
Algunos sí; pero en general no.
Ciegan un poco.
Reflejan ustedes demasiadas cosas en vez de pulir y pulir y pulir.
No sus versos, ya sé que para alguno de ustedes corregir es de mediocres.
(Esa declaración me apena.
Y NO por los poemas.
La vanidad es
Un puñetazo en el hígado
Besar la lona
Dejarse llevar.
Pero allá cada cual, partículas somos muchas Y
este pequeño mundo bonito paradójico está dentro de un útero.
Por eso tanta oscuridad, ¿ven?
¿Recuerdan a ese tal Platón y su caverna?
Vagina
Caverna
Útero
Materia Oscura 96% del Universo.
Madre Nuestra que estás en los cielos como en la Tierra.
Vírgenes negras templarias.
Ya saben que parir es un trauma.
Y se nos viene la luz.)

Señores poetas, se nos viene la luz.
Pulir pulir pulir el alma
No los versos
Vamos a ser dados a Luz, señores poetas.
La cosa es seria
Hace falta ciencia

No dejen de escuchar a los monstruos y ustedes no se anden por las ramas.
Los que lleguen a tiempo
Serán los ángeles del parto
Los custodios
Las comadronas

Nosotros los monstruos asesinos ya estamos matando cual es nuestra sagrada misión.
Pero nosotros los monstruos oímos
Mucho más que ustedes
¡Si ustedes oyeran a este precioso pequeño paradójico mundo!
¡Qué cosas dice!
Está que bufa, en fin.
En fin:
vomiten fuera
NO caben débiles en el paritorio
No por NADA
molestan
Que salgan y se fumen un pitillo, tranquilos.
Otros harán el trabajo y seguramente en la sala de espera haya máquina de zumos y sandwiches.

Aaaah, si ustedes conocieran este placer.
Matar, me refiero; el exterminio.
No nos permiten dejar a ninguno que no se haya comulgado.
Es que es imposible, aunque quisiéramos no podríamos.
Nuestra Madre ahora nos lo pide.
Una Madre Nuestra es una Madre Nuestra y, además, quiero decir, como no le hagamos caso nos tritura. No somos quién para discutirla.
Ni somos quién para llevarnos la gloria.

Pd: Forforina, ya me ha recompensado; ahora que me entiende con en el pecho como a un escapulario.

sábado, 10 de abril de 2010

comentario de texto: el periodista y el poeta

Lo primero que advierte el periodista al entrar en la casa del poeta es la ropa, la del poeta y la suya propia, suponemos, que no nos acaba de quedar claro quién lleva qué y por qué eso es interesante. Por lo demás, nos introduce en un ambiente no demasiado impredecible: las ideas saltan como liebres en un salón lleno de gente que bebe vino, pero son ideas a las que el autor permanece impermeable todavía; es difícil reconocer la inteligencia ajena cuando a uno se le ocurren cosas como que los sillones son de crin azul.

Y tendremos que esperar unas cuantas líneas más (al periodista le pagan por palabra) hasta llegar a una descripción del poeta, que al parecer es un tipo con la elegancia de quien tiene el don de la empatía. O sea, amigo de sus amigos, como quien dice. Pero no acaba aquí; para explicar tan complejo concepto, contraataca: Tomó forma entonces una brasa de amistad que va aumentando hoy su incendio y es, sí, lo es, hoguera de complicidad. (¿Es que alguien lo ponía en duda? Tanto énfasis resulta un poco sospechoso).

En los párrafos siguientes, el periodista nos da pruebas de poseer un desmedido desprecio por la semántica y una igualmente desmedida devoción por la pedantería, como en esta frase: Lleva adosada a su bonhomía de hombre con traje, o en esta otra: donde volcó su voz febril en textos donde el cortocircuito de la metáfora imponía su régimen de misterios. (Nótese que al periodista le gustan más las palabras esdrújulas o tetrasílabas, por ese orden).

Y llegamos al meollo del asunto: resulta que uno de los logros en la vida del poeta ha sido, precisamente, conocer al periodista: He hablado con él de todo el 50, de los novísimos, de los poetas de los 80, de Emily Dickinson y de Eliot, y hasta de Dalí (ese pintor tan viejo desde muy joven)... Aquí, además, hay otro dato interesante, y es que el periodista no se puede aguantar las ganas de colar una frase entre paréntesis, a todas luces ya escrita en otro artículo, como un eyaculador precoz de las definiciones.

No sé si animarles a seguir leyendo, porque el desenlace es muy previsible: continúa hablando poco del poeta y mucho de sí mismo. Y, justo antes del final, aprovecha para mirarle desde arriba: Si un poema no encierra misterio se queda en notificación de juzgado (...) el poeta lo sabe (y si no lo sabe se lo digo ahora).

Intuimos que al periodista le gustaría estar en el otro lado, en el lado del poeta, de quien merece una reseña de 5000 caracteres. Busca, con prosa de periodista que habla con poetas, que al leerle se arranque un espontáneo y la escriba.

viernes, 9 de abril de 2010

Las tablas de la ley endecasílabas

[O cómo esquivar preguntas incómodas]

1.
Mis versos son tan libres como yo.

2.
La libertad será en el verso libre
lo que el preservativo al sexo anal.

3.
No sé qué significa: escandir.

4.
Te enseñan a contar del uno al diez.

5.
El poeta es un ser iluminado,
la poesía no sabe de ecuaciones
y a mí ya no me quedan más incógnitas.

6.
Si acaso hay que saber algo del ritmo
se aprende en las canciones de Sabina.

7.
El ritmo es subjetivo y personal.

8.
Mi musa se preocupa de esas cosas.

8.
Sólo corrigen versos los mediocres.

9.
Prefiero Benedetti a Garcilaso.

10.
Es mucho más moderno, más honrado
y es más emocionante vomitar.