miércoles, 14 de diciembre de 2011

Centro de investigaciones orales y escritas (E.C.O+I)


Ahora que utilizamos el lenguaje para decir algo diferente a lo que el propio lenguaje nos cuenta, nos dice, es momento de que la poesía revele los verdaderos significados de lo que escuchamos. Acudamos a la Ecopoesía, ¿casa o morada de la poesía?, ¿ámbito vital de la misma? Las preguntas que tenemos son muchas. ¿Estaremos camuflando el lenguaje de una forma intencionada? ¿De qué lo protegemos? ¿De quién? Algunos científicos achacan este conflicto al conocido noveno round, allá por el 2067 entre la cultura y el genoma. ¿Será la poesía el alter ego de la palabra? Difícil de saber. Al parecer poseen las mismas moléculas y están codificados con los mismos códigos. ¿Será la Ecopoesía un sonido reflejado o una onda electromagnética? Los seres vivos somos seres termodinámicamente improbables (nos dijo el profesor J. Mosterín), ¿y entonces? En cualquier caso, desde aquí queremos hacer una llamada al trabajo de investigación, al minucioso estudio de lo que la realidad esconde tras el parapeto de la información. Queremos hacer un “Home Run” a los Alpes japoneses. ¿Quién es quién? Dónde el retumbo, la rimbombancia de la noticia, porqué la reverberación y el estrépito en la palabra “Agencia tributaria” o la ramificación en la recaudación del fraude fiscal (¿el fraude ya está asumido?).
Cómo pueden los mercados europeos acusar (a) las caídas, ¿quiénes son ellas?
¿En qué acústica se desplazan, en que rumor de trasmisión? ¿Y ellos? ¿Se venden tomates, hay pescadería, tienen leche de soja? Y de qué descenso nos hablan…del 2,9%, ¿será una pista roja o negra? De qué dificultad estamos hablando, de “la tendencia bajista para su apertura” (¿cuanta más gente la baje antes abrirá?).
¿Dónde se encuentra Wall Street, en Aspen Colorado?
Nos cuentan que se ha disparado una prima de riesgo, ¿estaría cargada?
¿Contra quién apuntaba?
Parece que el banco central europeo se encuentra en el centro de Europa, ¿será el cruce entre el meridiano de Greenwich y el ecuador? ¿Consiste en comprar bonos de los países periféricos respecto a ese centro? ¿Existe algún africano de nacimiento?
Como pueden observar, infinitas acepciones parecen aprovechar el flujo del universo para transitar palacios de justicia, recibir adjudicaciones, pruebas inculpatorias, tirotear en Oslo a unos cuantos, partir en piragua, divisar 113.000interrupciones anuales y realizar un trasbordo a una flota pesquera amarrada a puerto, próxima a zarpar, escalando Galicia, relevando a su tripulación en Santander, para definitivamente estallar en las costas del país vasco en forma de Guernica, resolviendo así el enigma que da masa a las partículas. Fumata negra, munición en el estómago de una salamandra.
Pero estos procesos ya están fosilizados, los pueden encontrar en alguna vasija del museo patafísico de Utrecht. Nosotros proponemos otro método.
El método que proponemos a cómodos plazos es muy sencillo. Con nuestras maravillosas pinzas de acero inoxidable, el practicante debe colocarse en frente del televisor y a medida que el presentador da rienda suelta a su ristra de vocablos impersonales arrastramos nuestras pinzas hacia la pantalla, la atravesamos, e introducimos las pinzas mágicas en su boca (es una operación muy técnica). Una vez allí, le sacamos la palabra que tiene en la punta de la lengua, por ejemplo, la palabra: “Inflación “o “democracia”. Sin mayores dilaciones y con mucho cuidado la introducimos en un recipiente de agua caliente (30 grados es la temperatura ideal) que ya tenemos preparado, la depositamos en el fondo y esperamos 1 minuto.
Aconsejamos que se pongan las gafas ultravioletas para dicha operación y utilicen guantes de un látex muy fino (0,5 es el grosor certificado).
Observarán como la palabra empezará a desteñir un color grisáceo y el agua entrará en un estado de ebullición. Es el momento clave, con el granulado que la palabra destila en su estado de descomposición podremos hacer una interpretación acertada de lo que por un lado, el propio lenguaje intentaba decirnos y por otro, lo que la palabra lleva vivido en sus últimos siglos. Es decir, un proceso altamente tóxico en el que la basura y la sangre que se han vertido sobre ella verán la luz, y a su vez nos permitirá describir con la máxima precisión el árbol genealógico de la susodicha. En casi todos los casos podrán encontrar marcas de abusos orales, huellas laríngeas, quemazones informativos, hematomas político-faciales, cicatrices cutáneas y puntos en las secciones próximas a lo anal del asunto publicitario. Hay que tener cuidado puesto que los riesgos de hemorragia son muy elevados. La rama filial de la prostitución compartida (V.I.S.O.R) y el abuso de la autoridades legales (R.A.E) siempre acrecientan el riesgo de una recaída en los días posteriores a la exploración, por lo que se recomienda que la palabra o palabras en cuestión permanezcan en el centro de poesía intensiva durante al menos una semana, de manera que la/s palabra/as puedan ser traspasadas de las pantallas o las ondas al papel en las mejores condiciones posibles. Una vez allí, sentirán que es un ser muy agradecido, es un artefacto explosivo en manos de un moquito insurrecto, de un geranio, de un alborotador. Es armamento pesado. Entonces, inicien el proceso contrario. Arrastren la palabra con una grúa pájaro hasta el centro de la galaxia y desde ahí catapúltenla hasta el banco central europeo (aquél que se encuentra en el centro del mapa geográfico). En su retumbar y en su bramar nacerán nuevos lenguajes, algunos onomatopéyicos. No se preocupen. Este es el año 0 (el del sarcófago para el calendario chino).
Lo único importante que deben recordar durante todo este complejo proceso es lo siguiente: Si en algún momento observan algún indicio por pequeño que sea de que el esperanto asoma la cabeza, sin dudarlo, activen el botón naranja que se encuentra colocado en el collar del mastín de su vecino y pónganse a cubierto.
Buena suerte.