martes, 12 de enero de 2010

La poesía actual: siga buscando

En 1968 Samuel Gottfried afirmaba que “no existe hoy en los Estados Unidos un solo dramaturgo profesional que podamos tomar en serio”.

En 1976 “Las doce pruebas de Asterix”, dirigida por Uderzo y Goscinny, nos muestra en casi todas sus escenas sanas y relucientes señoritas que invitan con sus caídas de párpados y sus escotes dignos de Jesús Calleja a disfrutar, literalmente, de innumerables placeres carnales.

Hoy sería impensable encontrar una película de animación destinada al público infantil con semejantes muestras de tolerancia erótica, sin despertar las iras de doce o trece asociaciones escandalizadas.

Y sería igualmente imposible que alguno de los críticos bulímicos y gafapastas de cualquier medio cultural reconociera abiertamente algo que resulta más que evidente: no existe un solo poeta en España, que se acerque a los treinta o los treinta y cinco, que no despierte en sus intrépidos lectores instintos asesinos, piedad o simplemente la mayor de las indiferencias.

A pesar de la evidencia absoluta del hecho en cuestión, es más que probable que, al leer el textito precedente, más de uno se rasgue todo el textil interno. Y es que la crítica actual es capaz de ensalzar los versos más estúpidos, elevando a la categoría de clásico a cualquier berzas con el Quilis plagado de garabatos. Aunque tal vez sea exagerado pensar que algún poeta actual ha leído el Quilis. O pensar que ha leído. O, sencillamente, pensar.

La poesía, sin embargo, no ha muerto. ¡Ojalá! Esperamos ansiosos a que legalicen cuanto antes la eutanasia para elaborar todos los pliegos necesarios que permitan la desconexión del centenar de tubos y goteros que mantienen semivivo al vegetal lírico.

Fernández Mallo afirma en Postpoesía (librito tan equivocado o más que la mayoría, pero con menos peste a naftalina, al menos) que la poesía, a diferencia del resto de las artes, no ha ingresado aún en la era postmoderna. Y estamos de acuerdo: la poesía ha ingresado, eso sí, en la UCI de la experiencia, en la Unidad del Dolor del realismo sucio, en el nosocomio del silencio y en el quirófano, oh my god, de la prosa poética.

A todos les surgirá en el lóbulo frontal izquierdo la imagen de un poeta o una poeta (absténganse de poetisas, por favor) a los que salvar de la quema. Ya.

¿Carlos Pardo y su afeada forma de pensamiento?
¿Elena Medel o los grandes almacenes de la nada?
¿La plaga bukowskiana madrileña que sólo sabe esconder su mediocridad bajo un poco más de mediocridad?
¿José Luis Rey, magnate del bostezo?

¿Estáis de coña?

¿Dónde está el Ashbery de Murcia, la Szymborska de Torrejón de Ardoz, el poeta o la poeta que puedan compararse con sus homólogos berlineses o chilenos?

Como en las viejas bolsas de Matutano, seguiremos buscando, quién sabe si sobrados de masoquismo o guiados por una esperanza que deberíamos haber perdido hace ya tiempo. Acabaremos por perderla, espero, tras la vergüenza, la autocrítica, el criterio y la capacidad para el asombro, reliquias ya de algún tiempo mejor.

7 comentarios:

jose rasero b. dijo...

Filvit Mamá, ¿qué te pasa, hija? Tómate un Aleixandre y relájate. O escríbete un romance fronterizo (para descargar adrenalinas)

saludos!!

jose rasero b. dijo...

¡¡¡Eco, eco, eco!!!

el zurdo dijo...

"En 1976 “Las doce pruebas de Asterix”, dirigida por Uderzo y Goscinny, nos muestra en casi todas sus escenas sanas y relucientes señoritas que invitan con sus caídas de párpados y sus escotes dignos de Jesús Calleja a disfrutar, literalmente, de innumerables placeres carnales.

Hoy sería impensable encontrar una película de animación destinada al público infantil con semejantes muestras de tolerancia erótica, sin despertar las iras de doce o trece asociaciones escandalizadas."

Vaya lo comido por lo servido. En la época que usted dice, resultaba impensable que el público infantil tuviese acceso por la pequeña pantalla a las mil salidas de pata de banco de Seth Mc Farlane (FAMILY GUY, AMERICAN DAD) en lo que a materia libidinal se refiere, incluidos guiños ternuristas/desmitificadores/¿justificativos? sobre asuntos que, hasta hace poco, eran perseguidos con gran estruendo por los mismos reyes de la progresía mediática y la corrección política que promocionan estas series como soplos de aire fresco contra la carcundia.

¿Qué pasa? ¿Nuevo lobby habemus en lontananza? Porque está visto que, en el tema de la tolerancia para las parafilias , tal tolerancia sólo se produce desde arriba, a través de la dinámica (tan propia del capitalismo terminal) de ofensivas de mercadotecnia y asesoría de imagen, de picapleitos expertos en sofismas y, claro está, la justificación máxima que santifica lo ayer nefando: son mercado, consumen como el mejor. Me da que por ahí van a ir los tiros.

Lego dijo...

Iba a publicar, pero me da miedito.

Txus Garcia dijo...

stupendo, proclamo!

Anónimo dijo...

Y su vista está armada de tamañas lentes que abarca todo el panorama poético español?

Lee todos los libros publicados al año?

Y aún tiene tiempo de impartir cátedra cibernética?

Caramba!

Filvit Mamá dijo...

Querido Anónimo,
¿ha comido usted carne de todas las vacas del mundo para poder afirmar que le gustan los filetes con patatas?
Siga por ese camino, verá qué bien.